"La verdad sobre el caso del señor Valdemar": Las dos historias en el cuento clásico de Poe

La verdad sobre el caso del señor Valdemar: Las dos historias en el cuento clásico de Poe
La verdad sobre el caso del señor Valdemar: Las dos historias en el cuento clásico de Poe

Te presentamos una de las reseñas escritas en nuestro taller de Análisis Literario - Cuentos de Edgar Allan Poe, organizado por el Club de Lectura La Paz, 

"La verdad sobre el caso del señor Valdemar": Las dos historias en el cuento clásico de Poe 

De Ángela Arenas A.

De las dos historias

Para Ricardo Piglia, escritor y crítico literario argentino, un cuento siempre cuenta dos historias: "El cuento clásico (Poe) narra en primer plano la historia 1 y construye en secreto la historia 2"[1]. Es decir, en los cuentos de Poe existen dos historias; una visible (historia 1) y la secreta (historia 2), la historia visible es la más obvia, el objetivo del protagonista en la historia, de la que tenemos más detalles en la narración, la trama principal. La historia secreta es aquella que va apareciendo sutilmente, con pistas estratégicas a lo largo del relato y lo más importante es la que se revela al final del cuento como la gran sorpresa, la que sacude al lector, la que da nuevo sentido al relato y lo resuelve. Además, según Piglia, cada una de las dos historias se cuenta de modo distinto, el trabajar con dos historias quiere decir trabajar con dos sistemas diferentes de hechos, causas y motivos.

La verdad sobre el caso del señor Valdemar

En este cuento, Poe nos relata como el protagonista, un hombre con mucho conocimiento en el tema de la hipnosis, desea llevar a cabo este procedimiento a una persona a punto de morir, para obtener respuestas acerca de la posibilidad de detener o retrasar la muerte mediante este estado inducido. El protagonista al buscar algún sujeto que permitiera llevar a cabo este experimento, se acuerda de su amigo Ernest Valdemar, renombrado compilador de la Biblioteca de Forensica, residente de Nueva York, notable por su extrema delgadez y su carácter nervioso, a quien ya había hipnotizado anteriormente sin lograr dominar por completo su voluntad. El hipnotizador conoció al señor Valdemar meses después de haber sido declarado tuberculoso, su tranquilidad y serenidad en cuanto al fin próximo, lo alentó a proponerle el procedimiento, Valdemar accedió y prometió mandarlo a llamar veinticuatro horas antes de su fallecimiento para que pudiera realizar la hipnosis.

Días después, minutos antes de la muerte del señor Valdemar, la hipnosis se lleva a cabo en presencia de un estudiante de medicina, quien se encargaría de anotar todo lo que ocurriera. Si bien fue difícil para el hipnotizador, lograr en el paciente el estado deseado, después de varias horas, Valdemar mostraba claros signos de un perfecto trance hipnótico, extremidades relajadas, respiración débil pero tranquila, ojos cerrados, su apariencia no era la de un muerto, parecía que dormía. Momentos después todo signo de vitalidad desapareció en Valdemar, su tono de piel cambio, su mandíbula inferior cayó, dejando la boca abierta revelando una lengua hinchada y ennegrecida, solo quedaba esperar su muerte. Inesperadamente, la lengua hinchada comenzó a vibrar y surgió de esta, una voz hueca, quebrada, de ultratumba. Valdemar hablaba a través de esta lengua, respondiendo las preguntas del hipnotizador sobre su estado, en principio dijo que dormía, pero ahora alegaba estar muerto. Tal situación derivó en discusiones si despertarlo del trance o no, parecía evidente que la muerte había sido detenida por el proceso hipnótico, por lo que decidieron mantenerlo en ese estado. Pasados siete meses, se decide despertarlo del trance o tratar de despertarlo, el hipnotizador intenta despertarlo, pero nuevamente se escucha la horrenda voz, esta vez como una súplica, "! Por amor de Dios.... pronto...pronto...hágame dormir... o despiérteme... pronto... despiérteme! ¡le digo que estoy muerto!". El hipnotizador sintió pánico, pero controlando su temor, cambio la estrategia para despertarlo, estaba a punto de lograrlo, pero lo que sucedió a continuación es algo que nadie esperaba, entre los alaridos de Valdemar de su estado de muerte que emitía la lengua, de un segundo a otro todo el cuerpo se encogió y se deshizo sobre la cama, se pudrió en las manos del hipnotizador, solo quedó una masa líquida repugnante en estado de putrefacción.

Descubriendo las dos historias

Ante el concepto de las dos historias que presenta el cuento clásico según Piglia, se analizará cómo se desarrollan las mismas en este relato.

Historia 1(visible)

En el modelo de narración que genera Poe, donde por lo general el relato inicia con el final de la historia, en este caso, el protagonista, el hipnotizador, nos revela desde el primer párrafo que el relato tratará de explicar lo más clara y concretamente posible los acontecimientos del extraordinario caso de la hipnosis del señor Valdemar, la narración de los hechos se fundamentará en los apuntes que tomó el ayudante, estudiante de medicina de todo lo que ocurrió. En este sentido, el relato nos muestra en primer plano, este caso particular de hipnosis, a una persona a punto de morir, donde el objetivo del hipnotizador es lograr detener o retrasar la muerte. El hipnotizador no logra entender los hechos, por lo que se remite solo a relatarlos para evitar mayores tergiversaciones del asunto que ya era de dominio público. Los hechos de este caso son incomprensibles, extraordinarios, la muerte parecía haberse detenido, los primeros síntomas del señor Valdemar así lo demuestran.

Historia 2 (Secreta)

A lo largo de la trama, se hace evidente que el objetivo de la hipnosis no se logrará, la muerte no se retrasa ni se detiene, si bien a un principio el hipnotizador parece lograr ese objetivo, en poco tiempo la muerte se hace presente, primero con los cambios de apariencia de Valdemar, el color cadavérico de la piel, el giro de las pupilas, la caída de la mandíbula inferior y la lengua hinchada y negra. Además, la imagen más aterradora de la narración es cuando la muerte habla, a través de la lengua negra, vibra y resuena con un sonido prácticamente indescriptible, hueco, cavernoso. Esta lengua que suplica ser despertado o dormido, despertar a pesar de estar muerto, hecho que sorprende al final de la historia donde la muerte se muestra en su faz más grotesca, ya que a pesar de que pasaron siete meses donde el cuerpo del señor Valdemar no mostró signos de degradación, en menos de un minuto todo su cuerpo queda devastado, destruido por el proceso de putrefacción natural a la muerte.

En concreto, la historia 1 visible, es el proceso de hipnosis de un hombre a punto de morir, el fracaso en el objetivo del hipnotizador (retrasar o detener la muerte), los hechos extraordinarios y sorprendentes que derivan de esta situación. La historia 2 secreta, la muerte es una fuerza inevitable, incontenible, en este relato presenta dos características esenciales e impresionantes, la muerte habla, a través de una lengua muerta negra. Es una muerte consciente, lúcida, utiliza el lenguaje, herramienta presente solo en un estado de vitalidad.

[1] Piglia,R. ( 1986). Tesis sobre el cuento. 

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