Conoce el ambiente que despertó el afán creativo de la creadora de Frankenstein

Fuente: Revista Thémata

Autor: Garbo

"Frankenstein o el moderno Prometeo" narra la historia de Víctor Frankenstein, quien, descubriendo el secreto para dar vida a la materia muerta, crea un ser empleando partes de seres humanos muertos. La novela plantea diversos cuestionamientos filosóficos y morales acerca del hombre, Dios y la moral científica. 

Su autora, la escritora británica Mary Shelley es la encargada de dar vida a uno de los personas más conocidos de la literatura universal, Frankenstein, el hecho sucedió en un viaje de verano en 1816 a orillas del lago Ginebra en Suiza, para pasar sus vacaciones en compañía de su amigo, el poeta Lord Byron, los sucesos son excelentemente detallados en el artículo escrito por Francisco Rodríguez Valls, docente de la universidad de Sevilla, y publicado en la revista filosófica "Thémata", el año 2011, en el cual señala los siguiente:

"El verano de 1816. Dar vida a lo inerte, los problemas de la ciencia del siglo XIX, las influencias filosóficas y las aspiraciones y el ambiente propio de los románticos. Nada de eso es por separado radicalmente original en la obra. Pero, sin embargo, sí lo es hacer una buena síntesis de todo ello. Todo se fundió en el crisol en los meses de verano del año 1816. En aquellas fechas Mary y su marido Percy, acompañados de la hermanastra política de Mary, Claire Clairmont, se encontraban en Suiza y coincidieron en los alrededores del lago Ginebra con Lord Byron, siempre acompañado de su médico personal el doctor William Polidori. Los protagonistas narran en sus diferentes escritos personales cómo el tiempo fue excepcionalmente lluvioso y frío aquel verano y cómo pasaban juntos las veladas en animada conversación o entregados a la lectura privada o en común. Ellos no sabían que al año 1816 se le conocerá a partir de entonces como el "año sin verano" debido a los cambios que produjo en la atmósfera terrestre la violenta erupción del volcán Tambora, hoy indonesio, ocurrida entre el cinco y el quince de Abril de 1815. Muchos de los encuentros se producirán en Villa Diodati, lugar de residencia de Byron y que había sido habitada durante el siglo XVII por el literato inglés John Milton2. Sabemos que en esos encuentro se trató de los problemas de la ciencia de la época, conversaciones en las que tendría una función destacada la opinión de Polidori como experto en ciencia, se trató de los proyectos literarios que ocupaban a los presentes y que, como diversión, leyeron en una versión francesa los relatos contenidos en el libro alemán conocido como Fantasmagoriana. En ese ambiente tenemos los ingredientes que necesitamos salvo uno: el afán de crear algo nuevo. Eso surgió cuando Byron propuso que cada uno de los cinco participantes redactara un relato de terror para leerlo en común. Esa invitación, que en algunos de los presentes cayó en saco roto, despertó el afán creativo de Mary e hizo que se pusiera a buscar tema para ello. El resultado fue un primer borrador de Frankenstein que, a impulsos de su marido, alargó hasta darle extensión de novela. Dos años más tarde, en 1818, saldría publicada anónimamente."

Para finalizar Rodriguez concluye "que en Frankenstein coinciden una temática que podríamos tildar de ciencia-ficción y un entorno de narración romántico que podríamos encuadrar, como se ha hecho con más o menos razón, en la novela gótica. Ambos elementos están en perfecta simbiosis. Frankenstein es una novela de terror natural en la que se unen lo fantástico "no del todo imposible" creado por la ciencia y una narración que pone al límite la experiencia humana y nos hace aprender de ello. Es, repito, una novela de terror natural: en ella no se aparecen fantasmas ni demonios."

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