Una Paideia Borgiana - Los Ideales de una Cultura Universal de amor al aprendizaje.

Te presentamos el ensayo "Una Paideia Borgiana - Los Ideales de una Cultura Universal de amor al aprendizaje.", escrito por Rodrigo Suñagua, en el curso de apreciación y análisis de la vida, obras, escritura y pensamiento de J. L. Borges, organizado por el Club de Lectura La Paz y facilitado por el Lic. Pablo Perez.

Una Paideia Borgiana - Los Ideales de una Cultura Universal de amor al aprendizaje.

Rodrigo Franz Suñagua Aruquipa 

Entre las cosas hay una

de la que no se arrepiente

nadie en la tierra. Esa cosa

es haber sido valiente.

Jorge Luis Borges, "Milonga de Jacinto Chiclana"

Desdichado el pobre en espíritu, porque bajo la tierra será lo que ahora es en la tierra. Esta sentencia forma parte de los Evangelios Apócrifos de Jorge Luis Borges. Este ensayo examinará la situación lamentable y devastadora que ha llegado a corromper la virtud de la educación, el amor al aprendizaje. Tratada desde la ética propuesta en la Paideia Aristocrática Griega, por Platón. Este mismo trayecto que comienza desde los poemas de Hesíodo a Homero, de Homero a Cervantes y de Cervantes a Shakespeare, Spinoza, John Keats, T. S. Elliot, Robert Louis Stevenson, Allan Poe, Luther King, Nietzsche y, llegando en última instancia a Borges. Sí, será Borges entonces el punto de inicio y partida, del mismo modo que Platón cierra el círculo de saberes a través de su obra "la República", expresada en sus relatos y las conversaciones filosóficas de sus personajes como Sócrates. De esta manera comenzó una forma de entretenimiento y entrenamiento mental, la cual siguió brillantemente Borges con sus relatos e historias. Es través de las mismas que Borges cede al lenguaje y sucede el aprendizaje.

La palabra; como el arma más poderosa, siembra en la actualidad los nuevos ideales de una cultura universal de la autoformación, que comienza con la esperanza de una cultura del amor hacia el aprendizaje, a su proceso. Este ideal, y no otro, es el eje articulador de la Paideia Borgiana. De esta forma, la literatura se encuentra en la educación desde siempre. Al brindar momentos de descubrimiento fugaces, llenos de brío, muy humanos e intelectuales; estos momentos son la experiencia educativa más vigorosa y que deja mayor huella para combatir la ya conocida, anquilosada y contradictoria idealización de la educación, que se encuentra inerme en la conciencia de la misma como instrucción reguladora, y, por ende, en la conciencia política colectiva de un país; es decir, en su forma de ser y comportarse, "educar" personas sin el coraje de descubrir lo que esté más allá. Es entonces el carácter nacional que surge irremediablemente del carácter particular de su educación; de los ideales y fines que sustentan; y como se trabaja para adquirirlos. Es, por lo tanto, la sociedad latinoamericana el punto de partida. Y uno de sus máximos exponentes en lengua española es Jorge Luis Borges, de quien desarrollaremos la milonga que cifra el nombre de una Paideia Borgiana, una Paideia de heroísmo y magnanimidad para contrarrestar la apática concepción actual del: Primus Inter Pares, qué podría traducirse como: el primero (mejor) entre iguales. Este concepto se entiende como el producto del amor al aprendizaje, al conocimiento. La autoformación de una persona en el mundo de manera crítica y analítica: "sentipensante".

Vistazo biográfico de los primeros años de Borges y su familia.

"Si tuviera que señalar el hecho capital de mi vida, diría la biblioteca de mi padre. En realidad, creo no haber salido nunca de esa biblioteca. Es como si todavía la estuviera viendo". (Borges, 1999)

Jorge Luis Borges nació el 24 de agosto de 1899 en Buenos Aires, en una casa que pertenecía a los abuelos maternos del escritor. No se quedaron mucho tiempo, mudándose al arrabal norte de la ciudad, Palermo. Sus padres, Jorge Guillermo Borges y Leonor Acevedo. El padre de Borges fue filósofo anarquista, abogado y ensañaba psicología en la Escuela Normal de Lenguas Vivas, en la cual, daba clases en ingles con apoyo del texto abreviado del manual de psicología de William James. Por el lado paterno, Jorge Luis tuvo una abuela llamada Fanny Haslam, inglesa que había nacido en Staffordshire, abuela que se encargó de contar a Borges historias sobre su abuelo, el coronel Francisco Borges, estas historias que estarían plasmadas en el cuento "Historia del guerrero y la cautiva" que se encuentra en "El Aleph" publicado en 1942. Sin lugar a dudas Fanny jugo una parte muy importante en la primera infancia de Jorge Luis, dado que él en su "Autobiography essay" dictado a Norman Thomas Di Giovanni traducido por el mismo Di Giovanni en colaboración con Marcial Souto. En este texto, Jorge Luis, dicta una frase que dijo su abuela en inglés, antes de morir a sus noventa años: "No soy más que una vieja muriéndose muy, muy despacio. Eso no tiene nada de notable ni interesante". A lo que comenta Jorge Luis: "No veía ninguna razón para que toda la casa se alterara y se disculpó por tardar tanto en morir". (Borges, J. L. 1999: P. 19)

Una segunda influencia en la primera infancia de Jorge Luis, fue su padre, que en sus palabras mencionó: "Él me revelo el poder de la poesía: el hecho de que las palabras sean no sólo un medio de comunicación sino símbolos mágicos y música". (Borges, J. L 1999 P. 20) El padre de Jorge Luis, marcó un hito en la vida del autor, debido a que él, heredaría esa misma pasión por los libros que tenía su padre y también la ceguera. Jorge Guillermo, inventó para su hijo bastantes formas didácticas para enseñarle filosofía con juegos: "Cuando yo era todavía muy joven, con la ayuda de un tablero de ajedrez, me explicó las paradojas de Zenon: Aquiles y la tortuga, el vuelo inmóvil de la flecha, la imposibilidad del movimiento". (Borges, J. L 1999 P. 20) Por otro lado, fue también su padre quién lo inicio en el idealismo, y eso sin mencionar ni una sola vez el nombre de algún filósofo.

La madre de Borges, tenía ascendencia uruguaya y argentina, católica fue una tercera educadora para su hijo, el menciona: "Creo que heredé de mi madre la cualidad de pensar lo mejor de la gente y su fuerte sentido de la amistad. Mi madre siempre ha tenido una actitud hospitalaria". (Borges, J. L 1999 P. 21) Ella aprendió inglés de su esposo y luego fortaleció el proceso de dominar esa lengua que fue la lengua madre de su hijo. En este punto, cabe recalcar la importancia y trascendencia de Leonor, como una madre que jamás dejo solo a su hijo, especialmente luego de la ceguera del escritor, lo cuidó tal como lo hizo con su esposo hasta que, Jorge Guillermo falleció. Sobre su hermana, Norah Borges Acevedo con la cual, desarrollaron una hermandad muy cercana. Entre los dos inventaron dos amigos imaginarios a modo de pasar el tiempo en las largas horas de estancia dentro del hogar, estos eran: "Quilos" y "El molino de viento". Ambos hermanos hablaban indistintamente el inglés y el español, además Norah aprendió en Europa el francés, lengua que la enamoraría toda la vida, en cambio su hermano prefirió el alemán y lo aprendió sólo con ayuda de textos de filosofía, poemas en alemán y un diccionario alemán-inglés. Al mejor estilo "Funes el memorioso", Borges demuestra la gran disciplina que tenía para aprender idiomas. Por otro lado, y viendo los comienzos de las aventuras de lectura de Bogres, podemos comenzar señalando su primera novela, la que leyó de niño, esta fue: "Huckleberry Finn" luego vinieron Roughing it y Flush days in California. También leyó a Wells, The first men in the moon y así, otros escritores como Dickens, Brown y por supuesto, Cervantes, Don Quijote de la Mancha. Intentó leer sin problemas Las mil y una noches, sin éxito debido a que su madre le prohibió esa lectura. Ella pensaba era un libro obsceno, por lo que Jorge Luis, lo leyó sin que ella se enterará escondido en la azotea de su casa en Palermo. En 1914 Jorge Luis, se mudó con su familia a Suiza donde continuo con los estudios secundarios en Ginebra donde las clases eran en francés, lo que hizo que los hermanos Borges aprendan esa lengua. Terminando el bachillerato vivieron unos años en España, donde comenzó a publicar en diferentes revistas literarias y fue el lugar donde encontró a uno de sus maestros, quién le hizo conocer, el "ultraísmo", una forma de reinventar la literatura fue Rafael Cansinos Assens. Personaje de la escena literaria en España con quién sostuvo miles de conversaciones sobre la metáfora, el verbo y el adjetivo. Estas sucedían en reuniones concertadas para ir a tomar café con un grupo de intelectuales. Borges visitó la casa de Cansinos Assens, lo deslumbró ver la cantidad de libros apilados por todos lados, un laberinto sin lugar a dudas. 

En 1921 regresó a Buenos Aires, participó activamente de la vida cultural; fundó la revista Prisma, Proa y firmó el primer manifiesto Ultraísta. En 1923 publicó su primer libro de poesía Fervor de Buenos Aires, Historia Universal de la Infamia en 1935, Ficciones de 1944, El Aleph de 1949, El Hacedor de 1960, EL libro de Arena de 1975 y Siete Noches de 1980. Borges muere en Ginebra el 14 de junio de 1986 y antes de morir, dejo su patrimonio cultural a su esposa, María Kodama. Ciertamente Borges publicó en vida una mayor cantidad de libros, pero comenzaremos este recorrido con éstos para poder remarcar las figuras heroicas de sus narraciones. Continuaremos con la estética de su poesía, equivalente al ideal griego de la Areté, (excelencia o virtud) la búsqueda y adquisición de la virtud, la belleza, el valor y el conocimiento. Además de "El Hacedor" en el cual se analizará el principio demiúrgico de las ficciones de Borges.

Para exponer de forma didáctica, aludiré a los principales problemas relacionados a la concepción sobre los ideales y fines de la educación latinoamericana, los cuales son los siguientes: la mermada capacidad y aprecio a la autoformación (Techné); la ceguera colectiva a las potencialidades para mejorar la calidad educativa; y, por último, el tibio sentido del deber en la formación resiliente de una identidad (desarrollar un Kagathos). Estos elementos mencionados convergen en la falta que generan en la educación latinoamericana y las nuevas perspectivas sobre estos problemas, en la educación, será lo que en estas líneas se definirá como la Paideia Borgiana. Devendrá entonces la síntesis de los conflictos y las soluciones que se dan en estas problemáticas, en la formación del ideal de un hombre o una mujer que son ciudadanos de Latinoamérica, así como del mundo. Los elementos denotativos de la cultura griega son tomados de la lectura de Werner Jaeger, en su libro Paideia: Los Ideales de la Cultura Griega.

Las competencias de la Paideia Borgiana

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"Precisamente lo literario es lo que realmente se nos da en cada momento, lo que condiciona moralmente nuestras acciones, lo que nos explica científicamente cuál es la ´verdad´ de lo que nos rodea, lo que nos crea una identidad y un nombre propio, lo que configura nuestros arrebatos amorosos o nuestras urgencias políticas".

(Fernando Savater, 2008)

La techné, según la definición propuesta por Werner Jaeger, estaría relacionada a los conocimientos técnicos profesionales. Es decir, de especialidad, de rigor de estudio y de preparación, de la cual no todos lograremos obtener en su totalidad y amplitud. De hecho, el adquirir esta techné sería equivalente al proceso de formación profesional institucionalizado o no institucionalizado sobre las capacidades específicas, lo que se entiende en el contexto actual de la educación como competencias. El currículo por competencias es, entonces, la continuidad de la idea de techné para la formación de hombres y mujeres ideales e idóneos para su profesión. "La belleza, en el sentido normativo de la imagen, imagen anhelada, del ideal". (Jaeger, W. 2001); sin embargo, qué sería de un ideal sin que tenga alguna raíz en la realidad. Lo ideal se proyecta en las leyes educativas y sus marcos referenciales están estructurados desde la comprensión del mundo de una sociedad: su modelo pedagógico. La idea como tal debe pasar de ser supuesta a ser puesta en práctica. Ningún sueño ha llegado a ser parte de la realidad sin esfuerzo o dedicación, del mismo modo en la literatura Borgina. Hay que ser personas con mucha paciencia y dedicación, brindar honor a la cultura general y especialmente a la historia universal. "Nada se edifica sobre la piedra, todo sobre la arena, pero nuestro deber es edificar como si fuera piedra la arena..." (Borges, J. L. 1974: P. 1011). Esta pequeña sentencia nos deja comprender, en primer lugar, la fortaleza con la que una persona debe edificar sus conocimientos, y no sólo acumularlos, sino también saberlos dar con cierta estructura en la mente, relacionarlos. Una competencia de lectura, comprensión y memoria; un ejemplo puntual lo podemos ver en los cuentos que comprenden "El Hacedor" e "Historia Universal de la Infamia". Tomaremos el cuento "Etcétera" del último citado. En este la expresión latina "Etcétera" es utilizada como un puente que une las diversas historias que relata, en general, a través de sus últimas palabras e hilos conectores. Atendiendo a la definición etimológica de la palabra etcétera y su uso en la redacción: "y lo demás, el resto", que se usa comúnmente para dejar de enlistar sustantivos, adjetivos, conjunciones, etcétera. En este caso, Borges la utiliza como una herramienta en el constructo del cuento, para ir conectando ideas, y que el lector quede enganchado a la lectura. Esta capacidad, también puede ser trabajada personalmente en todo niño, joven o adolescente. Ya las neurociencias han brindado la explicación de que los recuerdos mnémicos, esos que se marcan y pueden generar un aprendizaje significativo que, en pocas palabras, sobreviva al tiempo. Es así que Borges no sólo ha creado historias brillantes, sino que, a través de sus historias, genera un entrenamiento mental constante, una lectura analítica permanente. Una competencia que, sabemos, es imprescindible para eludir el analfabetismo funcional; leer y comprender es una competencia del mundo actual, lleno de mensajes basura. Esta habilidad se consigue con mucho entrenamiento y esfuerzo al edificar el conocimiento.

Es característico en la narrativa Borgiana conocer personajes con alto grado de fidelidad y compromiso consigo mismos. Demos el ejemplo de la "viuda Ching Pirata", "El hombre de la esquina rosada", al mismo Borges, como personaje ficticio, y a Lazarus Morell, quienes son parte de "Historia Universal de la Infamia", libro donde Borges expone peculiaridades de héroes y heroínas, así como de villanos. Así también podemos citar del libro Ficciones, el cuento: "Tema del traidor y del héroe" imposible historia, en donde la literatura construye la realidad, la historia que cuenta la figura dual de traidor, pero héroe, a fin de cuentas. En ambos libros, sin dejar la fortaleza y fidelidad de sus ideales, Borges expone además de historia, filosofía y literatura, la misma unión de caminos entre esas tres ramas del conocimiento. Aclarando, también, que la búsqueda del conocimiento especifico puede, desde la lectura de Borges, ser la asimilación de su persona como un ser ávido de bibliotecas y laberintos de la memoria; una manía por el conocimiento. Obsesión por un nutritivo mensaje engullido por conciencias reflexivas, ya que no solamente se trata de leer por leer, sino de leer con la conciencia de autoformación, de qué estás alimentándote, y, por ende, ser selectivo con lo que desees que este dentro de tu pensamiento y saber. Para de esa forma sacarlo de dentro, para ir perfeccionándolo afuera, mediante la práctica. Conseguir una educación activa y reflexiva. En consecuencia: vivir en un mundo borgiano es vivir en un mundo de constante descubrimiento y de análisis.

Visión de una Paideia Borgiana

"Tenemos una imagen muy precisa, una imagen a veces desgarrada de lo que hemos perdido, pero ignoramos qué lo puede reemplazar o suceder".

(Jorge Luis Borges, 1980)

"La Ceguera", además de ser uno de los ensayos más conocidos de Jorge Luis Borges junto a los otros seis ensayos de su libro "Siete Noches", guarda una fuerza descomunal en sus misteriosos versos, prosas de una capacidad visual y sensitiva característica de su literatura, y, además, de sus autores que crean personajes que viven las situaciones que tal vez, los lectores y el mismo autor, no tengamos el valor de vivir por cuenta propia. Estas piezas literarias fueron inicialmente conferencias que Borges dio en el Teatro Coliseo de Buenos Aires, allá por los años 1977. La edición de 1980, tiene en su interior, además de la transcripción, grabados por Gustave Doré, si bien Borges gracias a estos ensayos, se ganó reconocimiento mundial y el Premio Balzan, entregado en Milán, Italia, en 1980. Propuso una lectura didáctica y de índole pedagógica y psicológica, especialmente en la ceguera psicológica, porqué Borges, a través de este ensayo, va descubriendo al público lector, el mundo de colores de una persona que ha perdido la visión, al mismo tiempo de mostrar su capacidad de resiliencia junto a su acostumbrado humor e intelectualidad. Un ensayo inspirador que sirve de cabecera para cualquier psicólogo o educador especial, el redescubrir al paciente o al educando, respectivamente, no como una patología o un problema, sino como una esperanza, como una potencialidad. "Tome una decisión: ya que he perdido el querido mundo de las apariencias, debo crear otra cosa: debo crear el futuro, lo que sucede al mundo visible que, de hecho, he perdido" (Borges, J. L. 1980: p. 149)

"Que otros se jacten de las páginas que han escrito; a mí me enorgullece las que he leído". (Borges, J. L. 1974: P. 1016) Denotando, en primer lugar, la humildad del autor; también podemos vislumbrar en esta frase la importancia desmesurada que se le da al acto de hacer sin conocer. Escribir es como la práctica educativa y leer la atención sincera de quienes son los estudiantes con sus capacidades y potencialidades. "Es dramático el caso de aquellos que pierden bruscamente la vista: se trata de una fulminación, de un eclipse; pero en el caso mío, ese lento crepúsculo empezó (esa lenta pérdida de la vista) cuando empecé a ver" (Borges, J. L. 1980: P. 145) En este fragmento sacado del ensayo sobre la ceguera, Borges expone su ceguera física no como un mal lamentable, el cual debería llevarle a sentimientos de tristeza, sino, por el contrario, le dio la verdadera capacidad de ver, pero con todos los sentidos. Eso no podría haberlo conseguido sin antes haber sufrido, haber comenzado su ceguera para ver. Es entonces cómo a través de la actitud de Borges podemos hacer una analogía con la perspectiva que tenemos de la educación y de las potencialidades humanas. Es claro notar como muchos educadores ven el problema de la educación y su falta de calidad como algo que es culpa de la estructura, del sistema educativo imperante, siendo esta solamente una parte de la verdad. Si bien todas las condiciones educativas materiales y humanas son, en muchos casos, precarias y decadentes, respectivamente. La perspectiva es la salvaguarda, en esta ocasión, de ver más allá de la ceguera abrupta a la que caemos por inercia de la devastadora realidad. Es también ver más allá del aula como un único lugar de aprendizaje, empezando a ver los colores en un mundo gris. Porque los cambios también se dan desde abajo hacia arriba. Las cuales son las funciones de la educación: cambiar, transformar la sociedad, generar bienestar desde abajo, lo simple, lo cotidiano, lo fantástico.

El Areté política (virtud política, convivencia sana y liderazgo) entregado por Zeus a los humanos en el mito de Prometeo, es viva virtud que nos ayudara a vislumbrar soluciones y no problemas. En este aspecto del desarrollo de la virtud política, se toma en cuenta una de las formas de trabajo profesional que en estas épocas está tomando relevancia en el ámbito educativo: la multidisciplinariedad. Expresada en el trabajo conjunto de profesionales de áreas diferentes, relacionadas, que buscan la solución de un problema en común. Un ejemplo claro es el trabajo de la psicología en conjunto con la pedagogía. Entonces se remarca la importancia de consultar también a personas que tengan otras Aretés desarrolladas que ayuden a generar un consorcio de decisiones y alternativas para mejorar la calidad educativa y cambiar la concepción contrariada de la educación latinoamericana, la cual en muchos casos se enfocó en los problemas rumiando sobre los mismos, sin tomar acciones verdaderas. Uno de ellos fue el problema de la deserción escolar; no fue sino hasta que los profesionales dejaron de aislarse y trabajar conjuntamente en los múltiples factores que generan ese fenómeno. Volviendo a la Paideia Borgiana, esa obsesión sana, de una persona como Borges, en buscar el origen del idioma anglosajón y escandinavo en conjunto con sus estudiantes, habiendo acabado el periodo académico en la Universidad de Buenos Aires, cargo que ocupó en la cátedra titular de Literatura Inglesa y Norteamericana por doce años (1956 a 1968). Fue en uno de esos años que Borges, junto a sus estudiantes, se retiraron a la Biblioteca Nacional a estudiar los orígenes de las lenguas anglosajona y escandinava; claro, con el pretexto de investigar el origen del idioma inglés. Esta experiencia muestra el gran talento de educador que tenía Borges al motivar la curiosidad y el estudio profundo de ciertos temas apasionantes. También dio a conocer didácticas de Borges para un trabajo en conjunto de varias personas, que iban facilitándose el trabajo, en grupo se leían los libros y se lo comunicaban al maestro, recuérdese; que por esas fechas Borges ya estaba ciego. Esta dinámica de investigación dio como resultado un enriquecimiento intelectual del grupo y, también, la realización de una investigación profunda sobre una temática apasionante para sus estudiantes como es el origen de la lengua inglesa. Borges y sus estudiantes, visiones compartidas y aprendizajes colectivos. Dinámicas de trabajo en grupo efectivas. Se mostró un Borges: humilde, inspirador, líder y visionario a pesar de las sombras.

El Rol de un educador en la Paideia Borgiana

El tibio sentido del deber, compromiso en la formación de un carácter nuevo de esperanza sincera en la educación, es una de las principales funciones del educador dentro de la Paideia Borgiana. Al mismo tiempo, según Werner Jaeger, la nobleza se halla en el hecho de despertar el sentimiento del deber frente al ideal del mismo, es la nobleza. Ésta sería una de las características del educador, conferido dentro de la Paideia Borgiana. Para poder entender mejor a lo que Jaeger se refería con formar nobleza, ese sentido de deber o Aristeia, lo leeremos en sus propias palabras:

"La palabra Aristeia empleada más tarde para los combates singulares de los grandes héroes épicos corresponde plenamente a aquella concepción. Su esfuerzo y su vida entera es una lucha incesante para la supremacía entre sus pares, una carrera para alcanzar el primer premio. De ahí el goce inagotable en la narración poética de tales aristeia. (Werner J. 2001)

Este fragmento de la Paideia puede esclarecer cuales eran los elementos de una nobleza que aspiraba a ser el mejor, trascender la inmortalidad, adquirir la belleza y desarrollar la Aristeia. Concebimos o asumimos estos elementos de la Paideia griega aristocrática y los traducimos a la ya mencionada actitud de Borges que se puede ver en toda su obra; además de la belleza estética y la creación de historias y poesía que pasan al dominio del lenguaje, las narraciones y poemas incluidos en "El Hacedor". En esa construcción erudita de saberes y principios enmarcados en la peculiaridad de su forma de escribir prosa: sus metáforas e historia; en su narrativa, las características e ideales de sus personajes; y en sus ensayos (siete noches), que iluminan la conciencia de almas perdidas y como estas son encaminadas al camino del conocimiento por la vía o a atreves del gran educador que fue Borges, en el ensayo "La Poesía": "Si estos textos les agradan, bien; y si nos les agradan déjenlos, ya que la idea de la lectura obligatoria es una idea absurda: tanto valdría hablar de felicidad obligatoria". (Borges, J. L. 1980: P. 127) Esta cita es sacada de la explicación que daba Borges de porque no daba una bibliografía a sus estudiantes cuando tuvo la oportunidad de ser docente de literatura inglesa en la Universidad de Buenos Aires. ¿Qué nos hace trató de decir, Borges? Todo educador sabe la importancia de una planificación, una bibliografía en el plan de trabajo, como marcar los objetivos de forma clara. Sin embargo, la cuestión esta en saber, la lectura obligatoria, será en todo caso: ¿útil? O tal vez, atendiendo a los ideales que Rousseau y María Montessori defendían un método naturalista, que de soberanía ala libertad de los jóvenes a descubrirse desde dentro y poder ver su luz, su talento oculto, su Areté.

Leer a Borges no es tarea fácil, así tampoco lo es, aprender y dedicarse a la profesión del educador. Esta misma, que según las antiguas Paideias griegas, se preparaba al jefe de Estado con sumo cuidado, en aspectos estéticos, físicos, intelectuales (matemáticas, astrología, lenguas). De esta misma forma, al educador de la Paideia Borgiana se le deben notar, en gran medida, aspectos estéticos como éticos en su forma de comportarse. Según el principio organizador de la Paideia se puede desprender el "valor" como la virtud de imaginar un futuro con todas las extrañezas del presente, las condiciones que siempre se proyectan por el ingenio y la imaginación hacia las transformaciones de la realidad. En cuanto al aspecto físico, es importante recalcar la posición de un Borges que no tenía tiempo para los vicios comunes de las personas, quien desde niño ha formado su vicio más grande: la lectura. Cuidar el aspecto físico y ser selectivo con lo que uno se alimenta, sea al organismo o la mente.

Las competencias del educador son: en primer lugar, el poder representar el mundo donde se vive a través de su escritura, sólo a través de sus trabajos escritos (ensayos o investigaciones serias) puede este personaje ser consciente de su realidad. "Leer, por lo pronto, es una actividad posterior a la de escribir: más resignada, más civil, más intelectual". (Borges, J. L. 1935) Esta cita fue extraída del primer prólogo de "Historia Universal de la Infamia", nos persuade a pensar en un Borges crítico y analítico, como siempre nos convierte en la lectura de sus cuentos o poemas. Crítico porque vuelve a pensar el pensamiento. Sin lugar a dudas, uno de los principales problemas del pensamiento crítico es que se estanca en sí mismo al tomar una necesaria resolución; sin embargo, éste no evita que podamos repensar nuestras decisiones. Es decir, para que una persona con pensamiento crítico no se ahogue en su mismo pensamiento, es menester volver a pensar la resolución tomada. Volver a revisarse a uno mismo (autoreflexión). Leer posteriormente a escribir. Sobre este punto, Fernando Savater en su libro: "Borges: la ironía metafísica", extrae una respuesta de Borges cuando es acusado y acosado por el gobierno peronista en Argentina de los años setenta, que dice lo siguiente:

"Espero ser juzgado por lo que he escrito, no por lo que he dicho o me han hecho decir. Yo soy sincero en este momento, pero quizá dentro de media hora ya no esté de acuerdo con lo que he dicho. En cambio, cuando uno escribe, tiene tiempo de reflexionar y de corregirlo".

(Jorge Luis Borges, citado por Fernando Savater, 2008: p. 74)

Este es el goce supremo que puede uno conseguir con la literatura y, en este caso, la educación, en el proceso de formación de la conciencia. Si hay algo propio en Borges es la humildad y la magnanimidad tan característica de su persona, de su ejemplo de vida. Que nos deja leerlo como se debe. Pero que principalmente, a través de la reflexión, sabemos que Borges pudo acercarse tan linda claramente a la perfección de su areté; es decir, a la formación de un "yo" espiritual que, al mismo tiempo de honrarlo, lo cubre de un manto purísimo de Aristeia. La magnanimidad es el resultado, su ejemplo de conocerse a sí mismo y no aparentar ningún tipo o simulacro de ser diferente a sí mismo. Esto que ya lo dijo Sócrates por mano de Platón. Ese don de la apertura del conocimiento: la dialéctica y la mayéutica. Ese conocer y sacar de uno mismo, la educación, es el proceso por el cual la Paideia Borgiana tendría un comienzo y un fin, como un proceso inagotable, así como el eterno retorno de Nietzsche.

¿Entonces, Borges era un educador?

Como conclusión podemos señalar que la Paideia Borgiana es una propuesta verosímil que tiene su base en la primera propuesta educativa dada en occidente (Grecia) basada en la formación de los mejores. En la cual se descubrirá una concepción del mundo muy diferente, enmarcando aspectos importantes en la formación de las personas, volviendo al ideal griego de la Kaghatos y la Aristeia. Como propuesta y como Paideia, hace un salto de tiempo, al igual que grandes obras de educación que dieron a conocer ideales emergentes de una sociedad para poder transformarla, los cuales son: "La Didáctica Magna" de Juan Amos Comenio, "El Emilio" de Rousseau, "Poema Pedagógico" de Makarenko; y los textos de María Montessori. Dieron una concepción de la realidad en la cual se propusieron ideales que iban a articular la educación de sus respectivos tiempos y espacios, cumpliendo así su función fundadora de modelos pedagógicos, que posteriormente se tradujeron a modelos educativos de Estados y países.

Las competencias que propone esta Paideia: pensamiento crítico (verdadero), lectura crítica de la realidad, compromiso con los principios y valores propios, esfuerzo en desarrollar capacidades técnicas específicas. Todo esto para poder reivindicar la esperanza perdida en el discurso político-educativo, que empieza desde abajo hacia arriba y genera cambios en lo macro desde lo micro. Es necesario cultivar una mentalidad vasta de imaginación e intelectualidad con sensibilidad hacia el otro (sentipensante). Estas competencias articuladas desde el rol que se propone, de un educador predominantemente inspirador, el cual motive la autoformación y el autoconocimiento, sepa liderar y crear trabajo en equipo (multidisciplinario), sentir el deber (la nobleza) de comprometerse con sus estudios y estudiantes. Esta demarcación de los roles de un educador articulados desde la visión de un ser humano: resiliente, de valor y valores que fomenten la cultura universal, el amor al aprendizaje como una esperanza para transformar la estructura del sistema dominante en la educación actual. Y, como diría Borges: Bienaventurados esos valientes que de ellos será el paraíso, parecido a una biblioteca, en este caso, llena de almas curiosas e intrépidas, descubriendo el valor de la lectura y la escritura de la realidad en plena libertad. Felices los Felices.

Bibliografía.

BORGES, J. L. (1974) Obra Competa. Buenos Aires, Argentina: Emecé Editores, S. A.

BORGES, J. L. (1980) Siete Noches. Barcelona, España: Alianza Editores.

BORGES, J. L. (1999) Autobiografía 1899 - 1970. Buenos Aires: El Ateneo.

BORGES, J. L. (2008) Ficciones. Buenos Aires, Argentina: Emecé Editores, S. A., 4a ed.

BORGES, J. L. (2016) Historia Universal de la Infamia. Cuidad Autónoma de Buenos Aires: DeBolsillo (Contemporánea)

BORGES, J. L. (2019) El Hacedor. Barcelona: DeBolsillo (Contemporanea)

JAEGER, W. (2001) Paideia: Los ideales de la cultura griega, Libro Primero. Ciudad de México: Fondo de cultura económica.

SAVATER, Fernando (2008) Borges: la ironía metafísica. Barcelona: Editorial Ariel S.A. 

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