3 mejores poemas escritos en el taller "Cómo escribir un poema"

Te presentamos los tres mejores poemas escritos en el taller online de escritura creativa "Cómo escribir un poema estilo O. Girondo", facilitado por la poeta Montserrat Fernandez y organizado por nuestro Club de Lectura La Paz.

LA GLORIA EN LA GLORIETA

De Carla Reyes

Veintitrés de marzo del 20 20 es el día que inventamos el abrazo

Corriste leguas de lenguas salivadas buscando la pared ideal

firme y fresca, beige y vertical

Un piso purgado por la escoba

Dos huellas de tacones besándose el talón

Tres curvilíneos violines en la radio

Unas cuantas horquillitas en el cabello

Cuando sin aviso, por el aroma a piazzolada casera

me asomo yo.

Frankenstein de cadencia batatónica, giro de trapisaurio exprimido,

caminata con traspié en ultratumba, lamida de gato fijado en la cornisa

Un cabeceo de ojo desbocado y avecinas tu tac tac

tac...honeo

Las paredes ya son abuelos de cerezo acariciándose

El venteo de las aves sostiene los ángulos altos que copulan

Aproximan los faroles su 0j0 miel entrecerrado

Un sinfín de cuerdas y quejas profanas orquestan a media voz.

Y entonces, nos estrujamos los pulmones hasta habitarnos

Respiramos abismo, sentenciamos el tiempo con nuestra quietud

Balanceamos el mundo como una nueva primera vez

4 piernas ventriloquian 2 pasos

8 piernas ventriloquian 4 pasos

cuatrocientas piernas enroscan, bolean, barren, cortan, silencian, quiebran, muerden, cruzan...

Crees despertar

CARLA REYES LÓPEZ (LA PAZ, 1989)

Trabajo con el lenguaje porque encontré en ello una fuerza que me permite expresar mi visión y experiencia del mundo: esa que ahora merodea el intento de liberar mi cuerpo de las relaciones de poder. Curso una Maestría en Literatura Boliviana y Latinoamericana y estoy empecinada que la escritura sea mi quehacer.


Vano

de María Tejerina 

la voz castrada muerde una promesa

como quien reza una mentira para sobrevivir

sepultar la memoria

incendiar los cuerpos

los fantasmas que habitan tu casa

uñas rascan las paredes ansiosas

que miran la vergüenza

debajo de la almohada

miradas rojas celebran el último hálito

el verbo vacío huye contigo

hasta su próximo deseo

sentenciar un nombre

escalar el cordón umbilical

como última esperanza

agitar el árbol

hasta que las raíces se suiciden

quizás entre las ramas

peregrina un cuerpo

que se resiste a esta primera muerte

El peso del vientre

encuentra su lugar en la herida

ojos de madera

ojos de huérfano

María Tejerina, Brasil (1987)- Bolivia (actualidad). Trabajo y aprendo en la enseñanza a niños, niñas y jóvenes desde hace algunos años.

La intensidad la guardo para cuando escribo. Por eso, la poesía es el umbral para retornar cuando (me) deshabito.

Ascensión vertical

De Juan P. Vargas

Tal vez si decida ungirme la frente

con el hollín de la caverna de los siglos

deje para siempre la biblia en mano

y esta labor de Pizarro infame que me consume.

En famélico holocausto

he coronado derrumbes infernales:

las letras apagan voces,
los escombros apagan luces

y sus gritos se pierden entre la bruma de los tiempos.

No hay hoy ni habrá mañana

Verónica alguna que ponga mi rostro

sobre su devoto corazón como sello eterno,

ni Magdalena fiel que entre mis puños

arrastre sus lágrimas de perfume amante,

ni María virgen que de su propio vientre

decida no arrancar los besos de mi puñal.

Sé que en la contemplación me pregunto

cómo he podido cerrar en tan solo una hebilla

tantos cuerpos y tantas letras

arrancados por un tajo de cuchillo

de la piel morena de mi madre.


Miro ansioso a los nevados

para descubrir exhaustos a los dioses,

bebo del fruto acuoso de la dulce vid,

exhalo suspiros anhelantes por nuevos cuerpos.

A la oscura aurora de entre los senos,

veo escapar a Illapa en potente rugido,

desciende con la frente iluminada,

partida en gala por el viento ruin.

Ante los dioses, inánime existo

en una permanente fluctuación

entre estados y elementos:

hoy me siento de arterias metálicas,

abrasadas sin piedad en el calor de la fragua;

mañana devengo montaña de roca impávida,

firme en porte militar ante océanos y vientos;

pasado seré huracán errante que destruye

y habita sin definición de línea entre las formas.

Doy cada día un salto eterno

hacia el mundo de las ideas sin sombra

sin hombres encadenados que las comprendan.

Busco leer(me), ensayar(me), trazar(me),

formar(me) en fin,

habitar el cosmos con paso de verso firme,

y atravesar los días a vuelo lento de tinta pluma.

Si entre la rosa y el lirio he de pintar mi rostro,

de hielo y carmín edificaré mi cuerpo,

a ritmo de brindis con cáliz de sangre y leche,

exhalaré el humor santo en la comunión de mi alma.


De entretejerse rectangular al horizonte
la gelidez del color deviene páramo infinito

por diestra, flora perpetua de montaña

en suave ovillo de fina alpaca se transmuta;

por siniestra, duros rostros de fauna invernal

se convencen devenir largos hilos de llama blanca;

al centro, la montaña de enagua cristalina

en actitud de Diosa extiende sus palillos,

teje las horas en los campos y las lluvias en los cielos

envuelve derredores, cruza dedos, repite siempre su labor,

solidarias las manos entretejen caro mi existir

y entiendo, al fin,

aquella eterna luminosidad divina

que escribe graciosa en la gelidez de la montaña.

Autor:

Juan P. Vargas es literato investigador en letras del periodo colonial y profesor de lengua y literatura en el colegio Saint Andrew´s. Pertenece al grupo de investigación "La crítica y el poeta" y a la Sociedad Boliviana de Estudios Clásicos. Conduce el podcast sobre literatura boliviana "Qantatai" y escribe poesía además de artículos sobre la literatura y la cultura en Bolivia.


Te presentamos uno de los tres mejores cuentos escritos en el taller online de escritura creativa "Cómo escribir un cuento de horror", facilitado por el escritor Mauricio Murillo y organizado por nuestro Club de Lectura La Paz.

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