Habían pasado las 4 de la tarde y las mesas de votación fueron cerradas. Ahora solo había que esperar los resultados y que no hubiera "sorpresa alguna" de ningún tipo. La tarde avanzó con normalidad y el sol empezó a ocultarse para cederle su lugar a la luna. Todo el mundo en redes sociales estaba expectante para que ganara su candidato o publicaba memes respecto a la situación del país.
Fuera de mi casa había una larga cola de autos esperando si sus tanques podían cargar algo de combustible. De cualquier forma, me senté en el sillón y esperé a que fueran las ocho para ver los resultados en boca de urna. Finalmente, la tele anunció que iba a dar los resultados. Cuando las barras de los porcentajes empezaron a subir la pantalla, esta comenzó a distorsionarse.
Agarré el control, apagué la tele y volví a encenderla, pero seguía igual. Volví a apagarla, me levanté y fui a ver si había algún problema con los cables o lo que fuera. De pronto, el televisor se encendió nuevamente y al verlo ya no mostraba los resultados, sino el escudo de Bolivia y un título grande que decía: "MENSAJE IMPORTANTE DEL GOBIERNO DEL ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA".
Luego apareció la plaza Murillo de fondo con el Palacio Quemado, la Casa Grande y el viejo y el nuevo edificio de la Asamblea con la bandera tricolor y la wiphala ondeando con el himno nacional de fondo con unas extrañas letras que aparecieron en pantalla:
"Estimado pueblo de Bolivia, a pesar de haber luchado con toda la fuerza a nuestro alcance, lamentablemente les informamos que el Estado Plurinacional ha sido derrotado y se ha rendido ante el enemigo.
Aunque ocupen nuestras calles, nuestras casas y nuestra frontera, jamás lograrán apoderarse de nuestro espíritu. Todos los bolivianos están llamados a actuar de inmediato y preservar la memoria de nuestra patria…"
La imagen se trababa y las letras desaparecían o se mezclaban entre sí. Junto al mensaje aparecían paisajes de distintos lugares del país y fauna silvestre. De pronto, la señal se cortó y también las luces de la casa y en toda la cuadra se esfumaron.
Fui a ver el generador por si había habido una falla. Al chequearlo me percaté de que no había nada. Extrañado, intenté llamar a DELAPAZ, pero la señal de mi celular estaba muerta. Encendí los megas y entré a Twitter y todas las publicaciones eran fotos de la luna con la siguiente leyenda: "Nuestra salvadora". Lo mismo en Instagram, Facebook, YouTube, todos mostraban lo mismo.
Volví a la sala y todo seguía en penumbras. De la nada, el televisor se encendió y ese mismo ruido horrible que escuché en la radio salió en la tele. Cuando mis ojos se posaron sobre la pantalla, las imágenes estaban más sombrías, el himno más distorsionado, pero lo que me asustó fue el mensaje:
"NO HAY TIEMPO QUE PERDER, SACRIFICA TU LIBERTAD Y PROTEGE A BOLIVIA. ACUÉSTATE EN EL PISO EN DIRECCIÓN A LA LUNA Y ABANDONA TODO TIPO DE ESPERANZA.
SÉ EL PRIMERO EN ACTUAR Y QUE TUS VECINOS Y TU FAMILIA SIGAN TU EJEMPLO. EN CASO DE RESISTENCIA, EL GOBIERNO USARÁ TODA LA FUERZA LETAL PARA HACERLA CUMPLIR.
ESTE MENSAJE SE REPETIRÁ HASTA QUE NO HAYA NADIE PARA VERLO.
QUE DIOS SALVE A BOLIVIA".
El mensaje finalizó y todas las luces se encendieron. Al parecer, el apagón fue en todo el país y todos escucharon ese mensaje. Las cadenas de televisión salieron a disculparse afirmando que se trató de una broma y que no volvería a suceder.
Los comentarios en redes exigían una investigación al respecto y la cabeza de los responsables. De todos modos, los resultados se mostraron y anunciaron al ganador. Yo no escuché porque estaba viendo la luna, que era más brillante y grande que de costumbre.
Sentía en mi cabeza cómo me llamaba y me daba órdenes. Que, si quería salvarme, era importante no dormir ni soñar, que eso era para los débiles. Todos debíamos estar despiertos para su llegada.
Estaba tan concentrado que apenas escuché el discurso del presidente electo. Lo último que recuerdo es que del televisor salían gritos, parecía que algo le estaban haciendo al nuevo mandatario, a su compañero y a su esposa e hijos.
Se oían súplicas para que no los acostaran y los obligaron a mirar a la luna. Entretanto, yo seguía observándola y vi cómo la superficie se agrietó como si fuera un cascarón y salió de allí un pico grande.
Había llegado nuestra hora y no había nada que pudiéramos hacer al respecto.